Era la última luna llena del verano y a pesar de lo romántico de la foto, metros mas atrás dejamos a la familia, el cooler y los sanguchitos. El término del verano en Barcelona es abrupto, por eso nunca sabemos cuando será el último fin de semana que podamos disfrutar del sol.
Queríamos también ir a ver la luna llena cerca de unos molinos eólicos que hacen un ruido grande pero el tiempo pasó y no lo hicimos, Amaia, recuerdame de no dejar cosas pendientes ya??
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